Imaginate que lanzás un producto que llega al top 1 de la App Store, firmás un acuerdo de mil millones de dólares con Disney, y seis meses después lo matás. No es una metáfora. Es lo que acaba de hacer OpenAI con Sora, su herramienta de generación de video con IA.
El martes, OpenAI anunció el cierre total de Sora — app, API, todo. El acuerdo de licenciamiento con Disney por USD $1.000 millones que habían firmado en diciembre quedó en la nada. Disney sacó un comunicado elegante diciendo que "respetan la decisión de OpenAI de salir del negocio de generación de video". Traducción: los dejaron colgados.
Un martes de locura en OpenAI
Pero Sora no fue lo único. El mismo día, Sam Altman comunicó internamente que deja la supervisión directa de los equipos de seguridad para enfocarse en "levantar capital, cadenas de suministro y construir datacenters a escala sin precedentes". Leyeron bien: el CEO de la empresa de IA más famosa del mundo dijo que su prioridad ahora son los fierros, no los modelos.
También confirmó que completaron el desarrollo inicial de un nuevo modelo llamado "Spud". Además escalaron la función de compras en ChatGPT (Instant Checkout) porque los usuarios la ignoraron olímpicamente. Y para rematar, levantaron otros USD $10.000 millones, llevando la ronda total a ~USD $120.000 millones.
"Matar el producto estrella de video. Soltar la supervisión de seguridad. Escalar compras porque nadie las usaba. Levantar $10B. Anunciar $1B en filantropía. Revelar un modelo nuevo. Todo en un martes."
¿Qué significa esto?
OpenAI está haciendo una apuesta brutal: abandonar todo lo que no sea infraestructura + modelos de lenguaje. Sora consumía una cantidad enorme de GPUs en un momento donde la competencia con Anthropic y Google se puso feroz. La decisión tiene lógica fría: concentrar los recursos donde pueden ganar.
Pero el costo reputacional es alto. Si sos una empresa que estaba construyendo sobre la API de Sora, hoy te quedaste sin producto de un día para el otro. Es un recordatorio incómodo de lo que pasa cuando dependés de la infraestructura de otro.
¿Y a nosotros?
Para cualquier empresa o creador argentino que estaba usando Sora para generar contenido audiovisual, la lección es clara: las herramientas de IA son poderosas pero volátiles. Hoy están, mañana las matan. La soberanía sobre tus herramientas no es un capricho — es supervivencia. Si tu flujo de producción depende 100% de un tercero que puede cerrar el grifo cuando quiera, tenés un problema.
Alternativas como Runway, Pika y herramientas open source de generación de video siguen vivas. Y el hecho de que OpenAI se retire del espacio abre oportunidades para los que se queden.